miércoles, 28 de diciembre de 2011

El día en el que todo el mundo olvidó.

Junto a los restos de la cena, sentado en un sillón, mira el hombre donde no hay nada, una noche de frío invernal. La pared lisa salpicada de manchas crea caras de satisfacción, que parecen graciosamente que se burlan de él.

Hoy es Nochebuena, lugar de encuentros con la familia. Sin embargo, como otro año más parece que ésta ha olvidado al viejo cansado. No han llamado los hijos, ni le han visitado los nietos.

Los recuerdos de su lucha por sacar a su familia adelante es todo lo que le queda. Algo que no parece su gente apreciar, pues el viejo les estorba. No sirve para nada ni encaja en sus vidas.

Ellos le veían desgastado y muerto. Ahora él se ve vivo y los observa muertos. Se levanta del sillón, y recoge su escopeta junto a los restos de la cena. Abre la puerta y susurra: Feliz Navidad Familia. Sonríe y se va.

"Recordad felicitar a los vuestros".

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Quien eres Tu?

"Mi nombre es Eric Spencer. Soy Acuario, me gusta los amaneces, los largos paseos por la playa y las chicas juguetonas".

Me había olvidado del sabor que tienen las cosas. Se me había olvidado también que las horas sirven para pararse a pensar. He vuelto como dicen: viviendo tranquilo, viviendo en libertad. Ahora puedo plantearme cosas como "¿Dónde está la otra mitad del Medio Oriente?", una pregunta que le quitaría el sueño a cualquiera, desde luego.

Se puede decir que he vuelto a ser yo. ¿Pero que es el “yo”? Es la causa que divide a las personas, nos encierra en nosotros mismos, sus actividades, por nobles que sean, nos separan y nos aíslan. Los momentos en los que el "yo" no está presente, en los que no hay sensación de lucha, de esfuerzo, son extraordinarios. Y esto ocurre cuando hay adhesión, afecto, amor.

Tenemos un montón de defectos que nos hacen comprender que estamos compuestos por varios “Yoes”. Dentro de cada persona viven multitud de personas. Por ejemplo: el “Yo” que hoy jura amor eterno a una mujer, es más tarde desplazado por otro “Yo” que nada tiene que ver con tal juramento; Entonces el sujeto se retira y la pobre mujer queda decepcionada.

Casi cada cinco minutos somos sustituidos por otro ser pensante. Nuestra persona física es manipulada cual marioneta por muchas otras personas internas que luchan por controlarnos el cerebro, el corazón y el sexo.

Por eso mismo es agradable cuando se recuerda que el “Yo” que te domina ahora (para bien o para mal) coincide casi a nivel atómico con un “Yo” que te poseyó en el pasado. Y eso es algo que te hace sentir bien un gran número de veces, quizá por nostalgia.

Y con la muerte me pregunto ¿Perdemos las personalidades interiores? ¿Nos quedamos con la última? No lo sé, pero si sé una cosa. Espero morir de forma rápida. No pienso esperar mi muerte en un hospital donde las enfermeras no estén buenas.



viernes, 5 de agosto de 2011

Documentación

Tras sortear unas botellas, unos policías se acercan a Gabriel y Miguel.

-Documentación por favor.

-¿Ocurre algo agente? -pregunta intrigado Miguel.

Un silencio incómodo

-Denme los DNI.

-Pero… ¿por que nos lo pide? ¿Nos va a multar? -Gabriel empezaba a ponerse nervioso.

-Por hacer botellón en la calle.

-Eso es un error, esto de aquí del suelo no es nuestro. No puede multarnos por esto, solo estamos pasando por aquí. Vaya y detenga a los chavales que corrían por allí y déjenos a nosotros en paz que no hemos hecho nada.

Los dos policías arrebataron por la fuerza los documentos a los jóvenes y se pusieron a anotar sus datos. Atónitos por la situación, Gabriel y Miguel notaban como su frustración se acrecentaba.

-¡Esto es una vulneración del derecho esencial de la libertad y del libre deambular! -Estalló Gabriel- ¿Han visto acaso como bebíamos? ¿Pueden demostrar que de verdad hemos estado aquí y que esto es nuestro?

-No lo necesitamos. La multa ascenderá a 300€ seguramente.

-¿Qué? Díganme su nombre y su número de identificación. -Volvió a gritar Gabriel- Díganmelo que les voy a meter una querella.

Ninguno de los dos policías abrió la boca ni se inmutó. Continuaron apuntando en su libreta como si las últimas palabras no hubieran existido nunca.

-Sois unos malditos hijos…

-Ya basta Gabriel. -susurró Miguel- alumbra con el móvil a la “chapa” y yo lo apunto.

-Pone 9639… pero aun así no sabemos su nombre.

-Ya pueden marcharse -dijo uno de los policías ofreciendo mas un imperativo que una sugerencia.

-Ya sé donde estábais vosotros cuando quemaron a aquel indigente. Buscando presas entre los pobres chavales sin un duro. Sois una vergüenza. -La sentencia de Gabriel no pareció gustarles demasiado.

-Le he dicho que pueden marcharse… a menos que quiera acompañarnos a comisaría. Tenemos té con pastas para todos los bocazas como tu.

* * *

Gabriel y Miguel se sentaron en un banco de un alejado parque. Miguel mientras se sacudía el polvo de los pantalones dijo:

-Colega, si alguien quiere joderte lo va a hacer. Pase lo que pase.

domingo, 10 de julio de 2011

Saudade

Con alegría damos la bienvenida a la brisa nocturna en los días de bochorno, y eso es lo que hace. Un calor impensable que derrite ambientes y sentimientos. Un calor extremo que no deja caminar de día, y que sigue acompañándote en tus torerías nocturnas, como una alimaña adherida.

Las danzas nocturnas, de mascaradas calaveras, titilan por las calles, cual fuegos fatuos, cual espectros. Pero que es en las aceras y en los callejones más recónditos donde encuentran su hogar, entre la suciedad del contexto y de las mentes. Son pasiones tomando cuerpo en un obsceno retrato.

A lo lejos suena una guitarra, desafinada al parecer, que toca una y otra vez los mismos acordes. Estos monótonos sonidos se funden con los del mar. ¿Pero aquí hay mar? No lo sé, pero deberían pintarlo. Aun así hace demasiado calor para darse cuenta.

Tengo saudade.

♣



jueves, 23 de junio de 2011

Sabina

De vez en cuando me gusta hacer cosas diferentes cuando escribo, no me gusta repetirme demasiado. Me propuese en su día sentirme Sabina porque creo que es fácil componer con su estilo. Imagináos que tenéis la voz canalla y ronca y leedlo como si viviéseis en la calle de la Apatía.

Hoy como tus ojos verdes Elena
Tirada en cama a tu hombre tu esperas
Guardo tus fotos pintadas con ceras

Pasado tembloroso, pasado sin amores
Y mis amigos se tiran faroles
Siempre cortado por mismos patrones

Ya los borrachos se vuelven actores
Póngame un whisky con extra de amores
Mientras me juzgan los sucios mirones

¡Por qué diablos me siento así, si yo ya comprendí
que soy escritor sin tintero!

¡Mi alma sufre por verte llorar, y no puedo soñar!
...volveré... si es que vuelvo.





Dedicado a las manzanas y a las avispas.

Especiales gracias a Sabinator.

jueves, 16 de junio de 2011

Los 3 sabios #2

Tras un momento pensando, el viajero preguntó por los beneficios que obtendría si sacaba a alguno de ellos.

-Si me sacas a mi, obtendrás toda la suerte que desees. Podrás manipularla a tu antojo y utilizarla en el momento que te convenga. Un solo chasquido de tus dedos y cualquier situación se tornará a tu favor -comenzó el primer sabio.

-Si me sacas a mi, podrás recuperar aquello que amas, aquello por lo que llevas huyendo tantos años. Un solo chasquido de tus dedos y el momento en el que la perdiste no habrá pasado nunca.


Nuevamente el viajero reflexionó las palabras y al poco tiempo respondió.

-Ni un don ni otro quiero. Primer sabio, la suerte te la labras tú mismo ¿Dónde queda entonces la aventura del juego? ¿Cómo puedo librarme de cualquier mal aun en el supuesto de ser un ente vil y perverso? La justicia debe prevalecer siempre.

Segundo sabio, Si existiese alguna forma de volver atrás, no encontraríamos la manera de seguir adelante.

Vuestros dones no me convencen suponiendo que me los cedieseis. ¿Y tu Tercer sabio, no dices nada?

-Yo solo os ofrezco viajero la garantía de que lleguéis a la ciudad donde ibais, sano y salvo.

El hombre se dirigió la tercera puerta y la abrió. Un anciano con una blanca túnica y una corona salió de allí y al tocar al viajero, éste despertó en la ciudad.


El mas lento en prometer, es siempre el mas fiel en cumplir.

lunes, 13 de junio de 2011

Los 3 sabios #1

Había una vez un viajero, cuyas andanzas y tierras visitadas abarcaban páginas y páginas de los mapas más diversos jamás hechos por el hombre. Los largos trayectos recorridos le valieron para convertirlo en un hombre valiente e inteligente que se dedicaba a relatar historias sobre los lugares que había visitado.

Ocurrió un día que dicho viajero de camino a un país que no había pisado antes, fue sorprendido por una potente tormenta. El viento silbaba medroso y airado, la lluvia caía tenaz, ya en ráfagas, ya en fuertes chaparrones, y el pobre hombre no tuvo más remedio que tomar un atajo para poder llegar antes a la ciudad.

El camino se hizo cada vez mas angosto, hasta que desapareció y el hombre disgustado regresó sobre sus pasos. Así pues, completamente perdido en mitad del bosque se lamentaba por su decisión. “Debí suponer que los atajos traen retrasos” murmuró el viajero.

Sentado a los pies de un olmo desesperado como estaba, oyó a lo lejos como un susurro, tres voces que pedían auxilio. Sin pensárselo ni un momento, el hombre se dirigió a la fuente de aquellos sollozos internándose entre los árboles.

Después de estar caminando un rato, se topó con una antigua cripta con tres puertas independientes. Y observó que los lastimeros gritos salían de cada una de ellas.

-Viajero, sabemos que estás ahí -dijo la primera voz.

- Sácanos de éste encierro -dijo la voz segunda.- Te recompensaremos.

-¿Quiénes sois y por que estáis atrapados en tan extraño lugar? -preguntó el viajero.

-Somos tres poderosos sabios, que fuimos encerrados por nuestros crímenes -explicó la tercera voz.

Desconfiado, se paró a pensar si marcharse del lugar o ayudar a tan extraños personajes, pero se dio cuenta que no sabía donde estaba.

-¿Cómo puedo sacaros si las puertas que os confinan son de piedra?

-Son puertas mágicas, y tan solo empujando hacia adentro se abrirán. -dijo la voz primera.

-Pero tendrás que saber que solo puedes abrir una de ellas y por tanto rescatarnos a solo uno de nosotros -explicó la segunda voz.

-¿Cómo sé que no me devoraréis si os saco?

-La gracia de los juegos está en tomarse en serio el papel -dijo la tercera voz.


(Sigue)