martes, 9 de noviembre de 2010

Jugador

En una fria noche de otoño, llendo en tren a ninguna parte, me encontraba leyendo a Groos. Alcé la vista y ví a un caballero de cabellos revueltos que lanzaba una moneda al aire una y otra vez. Los dos estabamos demasiado cansados para dormir.

Desvié mi mirada hacia la oscuridad imperante al otro lado del cristal de mi ventana hasta que el aburrimiento me superó. Entonces el caballero se dirigió a mi:

-Hijo, después de haber leído las caras de la gente, me siento un poco mas sabio. Me he dado cuenta de las cartas que llevan las personas por su forma de sostener la mirada -hizo una pausa- y si no te molesta que te lo diga, puedo observar que no llevas ases. Por un trago te daré un consejo.

Le pasé mi petaca y aquel señor bebió. Parecía que la noche moría lentamente.

-Si vas a jugar -comenzó finalmente- tienes que empezar a jugar bien. Tienes que saber cuando aguantar la mirada, cuando doblar, cuando pasar y cuando correr. Cuando estás sentado nunca cuentes tu dinero, hazlo únicamente cuando el juego haya terminado. Todo jugador sabe que cada elección cuenta, y que para poder sobrevivir el secreto es saber que carta tirar y que carta guardar. Ten ésto en cuenta muchacho: en cada mano hay un ganador y un perdedor.

Cuando terminó de hablar me pasó la petaca, y se volvió hacia su ventana. Apretando su moneda en la mano se fue a dormir en silencio.
* * *
Con un pie en el andén y otro aún en la puerta del tren observé como amanecía. Ese horizonte anaranjado me sirvió como tapiz para colgar esas extrañas palabras que el "gambler man" me había dado.

Con el sol naciente frente a mi, me ajusté la bufanda y me dirigí hacia algún lugar sin nombre.

"La suerte baraja las cartas y nosotros jugamos".

viernes, 29 de octubre de 2010

Dijo el sabio:

"La vida es como un tablero de ajedrez, de noches y días, donde Dios con hombres como piezas juega. Mueve aquí y allí, da jaque mate, y mata. Y pieza por pieza vuelve a ponerlos en la caja. Pues hay un destino para cada pieza, para cada jugador, y para Dios".




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jueves, 23 de septiembre de 2010

VENI VIDI VICIOUS

-Dígame ¿Puede exponer que es lo que ve? ¿Es demasiado tarde, o por el contrario es demasiado pronto?

-Veo lo de siempre, lo que me apetece, y no necesito esperar. Nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para mi, simplemente "es". Hago lo que quiero porque puedo y si no lo hiciese también estaría bien. Lo hago porque deseo ser ignorado por estirados y aburridos, porque voy a escupir a quien sea.

Odio decir "ya te lo dije", y odio cuando me miran distinto. Odio que todo sea diferente cada vez que me voy y odio que todo permanezca tan igual cuando estoy en el mismo sitio. Me enfurezco porque la gente falla, porque lo único que importa es el puto dinero. Por eso cada vez me importa menos todo.

Hasta tú estás inmerso en un infinito zugzwang, no te das ni cuenta, y solo miro. Soy egoísta, solo pienso en mi, y durante un momento también en quien paso mi rato. Al fin y al cabo no es lo mismo no querer vestir que querer desnudar.

¿Le vale la respuesta, o se la dibujo?


-Es más de lo que esperaba en la primera pregunta.


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viernes, 3 de septiembre de 2010

Circunloquios #1

Cuando uno se pone a estudiar tiene ganas de todo menos de estudiar. Y le da por pensar... a veces. Sólo ha pasado una cosa importante durante los últimos tres días, y es que no ha pasado nada. ¿Y si hiciera una lista de máximas? Supongo que variarían con el tiempo, pero por entretenerse un poco, no está mal.

1.Es de mayor importancia que los datos inútiles no desplacen a los útiles.

2.Es un error capital lanzar teorías antes de poseer datos. Por naturaleza uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías con los hechos.

3.Nunca hacer excepciones; una excepción rompe la regla general.

4.Cuando nuestro entorno cambia nosotros debemos cambiar y debemos actuar de forma diferente.

5.El universo funciona sobre un principio económico básico: todo tiene un coste.

6.La peor clase de protección es la confianza. La mejor es la sospecha (La obsesión y la paranoia no tienen cabida).

7.Los descubrimientos son peligrosos... pero también lo es la vida. Un hombre que no desea correr riesgos esta condenado a no aprender jamás, ni a madurar, ni a vivir.

8.El amor es una fuerza antiquísima que cumplió un propósito en su tiempo, pero ya no es esencial para la supervivenvia de la especie.

9.Somos un enigma para nosotros mismos.

10.Todo es posible por muy imposible que pareza. Hay que utilizar la imaginación.


Me gusta la 3.

sábado, 29 de mayo de 2010

Impresionismo

Es un paisaje soñado, un paisaje que nos enseña su gusto por la fugacidad, sus superficies borrosas y vaporosas, su gusto por el difuminado y la mezcla de colores intensos. Es la descripción de un momento visual en el que la luz y los colores dan lugar a una impresión de realidad.

El máximo exponente de estas características lo encontramos en la lluvia, el vapor y la velocidad que alcanzamos observando las vías desde una rocosa colina, justo donde se llega a fragmentar la luz en sus componentes cromáticos al buscar algo en la distancia.

Mas a la derecha se oye el rumor de un río, que al ser visto muestra culto a los reflejos, como si se tratara de un espejo, y a la abundancia de colores claros y brillantes, a la casi ausencia de negros. La espesura arbórea se aproxíma meciéndose por el viento como bailarinas de can-can, en una muda canción que solo es escuchada con las pupilas dilatadas.

Y es cercano a ella, en lo alto de la colina donde dos burdas sonrisas se desayunan en la húmeda hierba, ajenas a las refracciones, ajenas a la lluvia y al vapor que se aleja. Como si no hubiera mañana.

sábado, 15 de mayo de 2010

En Vela.

El sonar de un relámpago, despierta a un joven perdido. Su pálido rostro resalta en el claroscuro de la estancia. Los vientos indignados le transportan a días pretéritos. Unos lejanos y amargos, otros dulces, breves y cercanos. Mas no hay lugar para la dicha en su ser.


El joven se incorpora y observa el cuarto de trazo irregular, acompañado por el repiquetear de la lluvia en las ventanas. Papeles revueltos han tomado posición y ocupan la mayor parte del espacio. Se agita, golpea la almohada y se despeina violentamente. Encerrado en las macizas paredes de la habitación el infame se desespera. Siente una rabia y unos celos que la paz nocturna no puede acallar.


Puede parecer extraño, pero esa inquietud que sacude sus pensamientos le hace sentirse más consciente de su espíritu. No hay duda de que su estado anómalo se debe a una extraña pasajera, que atormenta sus recuerdos en forma de burla o broma.


Un nuevo relámpago ilumina la estancia, y las sombras proyectadas con sus oscuras intenciones, llenan de tétrico ambiente el lugar donde se esconden. Y es entonces, entre murmullos y susurros, cuando el fantasma de otro día llena con su aroma el lugar. Y le hace recordar.
Semanas antes, en éste mismo cuarto, se hallaba tras una agradable velada el muchacho acompañado. Entre fricciones de sábana y respiraciones agitadas, ambos se rozaban. Y lamían. Y recibió les el alba aun despiertos y pensando, como aquello sucedió sin sobresalto.


Mas esta noche, le puede el disgusto. Pensando el joven está, de cómo ella pudo olvidar algo que él nunca podrá. Con el corazón oprimido revuelve los papeles buscando algo sin acierto. Mira aquí y allí, levanta libros y separa hojas, y tras unos segundos transcurridos, haya lo que requería. Lentamente recoge una imagen en sepia, en la que un rostro sonríe con mirada etérea. Se sienta y la observa.


Y medita. Pero él muestra el rostro de alguien que empieza a derrumbarse. Otro haz de luz ilumina el lugar, y a su vez el espectral caballero grita un nombre, mas en contraste susurra:
“El no tenerte me provoca insomnio”.



domingo, 2 de mayo de 2010

Olvidado

Su aspecto pegajoso y descuidado destacaba. Tenía una larga barba y su enmarañado cabello tomaba un color grisáceo por el paso del tiempo neutro. Miró a un lado y a otro del vagón del metro en el que se hallaba (línea seis si mal no recuerdo), y con ojos cansados alzó la voz:

- Señores, señoras, les relataré una poesía a cambio de una pequeña ayuda económica.

"¿Quién dejará, del verde prado umbroso,
las frescas yerbas y las frescas fuentes?
¿Quién, de seguir con pasos diligentes
la suelta liebre o jabalí cerdoso?

por seguir los incendios, los temores,
los celos, iras, rabias, muertes, penas
del falso amor que tanto aflige al mundo?

Del campo son y han sido mis amores,
rosas son y jazmines mis cadenas,
libre nací, y en libertad me fundo."

Mientras el olvidado poeta relataba con grácil sencillez sus bellos versos, me irritaba comprobar que nadie escuchaba, al contrario, cada vez el inmundo vagón era envuelto en un ruido más ensordecedor. Un intenso pitido radiado que hacía aparecer una arruga nueva en su demacrado rostro. La masa alienígena que nos rodeaba cercába sus palabras, por ser diferente, cuando los raros eran ellos.

Él nació niño, él morirá viejo. Por ello somos iguales, nuestra sangre siendo distinta es la misma. Su barba revuelta muestra la luz de una sabiduría acumulada tras décadas de aprendizaje. Solo buscaba algo que hecharse a su boca plagada de llagas, no pide mas, su pequeño rincón en aquella plaza es lo único que necesita.

Tras no recibir nada, bajó en la siguiente estación, más vacío de lo que entró. Si seguimos sus pasos irá a tumbarse, a pensar mirando al Oeste, hacia la luz de la oscura noche negra. Con sus ojos hundidos, es el único que ha aprendido a ver. Repasará sus poemas y se irá a dormir.